Dos mil años de historia

Las primeras muestras de olivo que se han encontrado en el Empordà datan del final de la Edad del Bronce. Pero el cultivo del olivo y la producción de aceite se atribuyen a los griegos, que llegaron por mar el siglo VI aC y fundaron las colonias de Empúries y Roses, que pronto se convertirían dinámicos enclaves comerciales.

 

Más tarde los romanos mantuvieron los cultivos y los monjes benedictinos los consolidaron, hasta llegar a la situación actual, con una extensión de más de dos mil hectáreas de olivos y una producción de aceites de elevada calidad.

Variedades singulares

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La calidad y singularidad del aceite de la Denominación de Origen Protegida Aceite del Empordà vienen avaladas por las variedades específicas de la zona: Argudell, Corivell y Verdal (Ley de Cadaqués); y a finales del siglo XX se introdujo la variedad Arbequina. El aceite del Empordà tiene un aspecto claro, limpio y transparente. Presenta una complejidad notable, con aromas que recuerdan al hinojo, a la almendra y los anises.

 

El gusto y las sensaciones que desprende cambian según cuál es el fruto que la ha producido. Las variedades Argudell y Corivell tienen un delicado equilibrio entre dulce y amargo, mientras que la variedad Ley de Cadaqués da lugar a un aceite afrutado, maduro y con un cierto grado de picante.